sábado, 27 de febrero de 2016

Poesía V.

Me quedé mirando fijamente
 la constelación que formaban 
los lunares de tu espalda 
y se me olvidó hasta el respirar.
Estaba inmóvil 
y mi respiración agitada 
no se lograba calmar.
Uno, dos, tres...
Nunca terminaba de contar, 
cifra infinita que me tenía atrapada.
Quien no se fija en los pequeños detalles 
nunca me entenderá.
Me sentía como cuando cada noche
sales a la misma hora 
a mirar el cielo y entonces, 
en ese mismo instante 
descubres su magia.
Me había prometido que nunca 
iba a probar las drogas 
y mi cabeza no paraba de gritarme 
que se quería volver adicta a ti.
Nos fundimos tan rápido 
como aquella estrella fugaz 
a la que pedí tenerte.
Y deseé con todas mis fuerzas 
que no te vayas 
nunca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario